Puruchuco se niega a morir

De barro y polvo está hecho, y de basura y “fumones” lo visten. Aquella mezcla de tierra y paja hecha hace más de 500 años se niega a perder su forma. Y ni la lluvia, ni la erosión, y ni siquiera los terremotos han acabado con él. Pero el hombre es su temor y la indiferencia su mayor tristeza. Y por más cerca de la civilización que esté su extinción parece inminente.

“Casco de pluma” en quechua o Puruchuco en español. Un cerro: una mixtura de cascajo, arena y polvo. Sobre él decenas de bloques de barro, de forma rectangular, un poco roídas en sus vértices. Algunos alcanzan los diez metros de altura otros hasta 12 metros de ancho. Los andenes de adobe y las piedras talladas completan el sitio arqueológico de Puruchuco en Vitarte.
No subir al cerro, se lee. Pero en la cima, casi ocultas entre la neblina, se puede ver, a dos personas: “pirañas”, para los vecinos. “Detrás deben haber muchos más”, comenta Adela Norma Fernández, vecina de Vitarte. En la misma pared dice: no arrojar basura. Pero a solo unos metros, pequeños montículos de desperdicios se combinan con el polvo y el cascajo del cerro arqueológico.

“Si se hacen rondas por ahí. Hay muchos delincuentes por esa parte” entre un poco fastidiado y por cumplir comenta Néstor Mondragón, gruía del Museo Puruchuco que se encuentra a 600 metros, cerca del estadio Monumental.

La política y el deporte se hacen presente. Algunos bloques de barro están pintado de verde y amarillo: Ollanta presidente. Metros más arriba: “AL”, “Alianza” “V Grone” todas con una tipografía poco formal y bien conocido. Unos metros más arriba el temor de Puruchuco se hace presente: el hombre. Decenas de casas prefabricadas se ubican en la parte baja del cerro que amenazante parecen aumentar según van llegando los invasores de terrenos.

Puruchuco. Sí, aquella por donde decenas de hinchas cremas pasan cada fin de semana cuando la U se presenta en el monumental. ¿Y si solo pasaran?. Por todas partes se lee “Trinchera U”; y los restos arqueológicos los sufren.

Desde la avenida Javier Prado, en la Molina, en donde vive Adela, “Todo se ve igual, nada ha cambiado, siempre han estado así los pedazos de barros. No pierden su forma” dice ella. Puruchuco para los lugareños no es más que el límite físico que existe entre Vitarte y la Molina, y que pronto desaparecerá en una parte. Por disposición del gobierno el cerro quedará dividido en dos. En solo unos meses, Puruchuco quedará separado del cerro para siempre. Aquellas líneas blancas de cal que hay sobre ella anuncian el comienzo de la división. Todo, dicen, para ampliar la Javier Prado y mejorar el futuro de los limeños.

Puruchuco tiene que lidiar con los “fumones”, la basura, y sobre todo con la indiferencia. No pudo ni podrá la

Cuando las necesidades de una creciente sociedad amenazan su propia historia

Cuando las necesidades de una creciente sociedad amenazan su propia historia

naturaleza con él y no podrá el hombre, eso parece creer. A pesar de todo, aún causa asombro a aquel que lo ve y lo siente. Aún es capaz de detener la vista de muchos y petrificar a más de uno con esas grietas profundas y oscuras que se dibujan en los bloques de barro y que no son signos de resquebrajamiento sino parte de su diseño ancestral. Pero, es cierto, sin el hombre Puruchuco viviría miles de años.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s