Los 7 sabores del valle de Santa Eulalia

Quién diría. Un valle netamente agrícola ha acogido la costumbre y la tradición gastronómica del centro del país y se ha convertido en la ruta gastronómica. El valle de Santa Eulalia ya no solo es conocido por sus chirimoyas, ahora también lo es por sus restaurantes y sus pachamancas.

Quitan la cruz, las flores y los ponen al lado. ‘El jefe’ da la orden y empiezan a retirar cuidadosamente la tierra, mientras que decenas de personas se van acercando para presenciar el acontecimiento de la tarde. Con las manos y palas retiran los últimos montículos de tierra y poco a poco se va notando los mantos dobles, oscuros, calientes. Concentrados y expectantes, las personas ven como una tras otra van siendo retirados hasta quedar al descubierto una delgada capa de yerba fresca. Finalmente, ahí está, cubierto y rodeado de papas, maíz y habas. Se ven las piernas, las costillas, algunos trozos de carne de oveja, de vaca, de chancho, de pato y demás.<

Descubrir cada horno es todo un espectáculo para las decenas de visitantes.

Descubrir cada horno es todo un espectáculo para las decenas de visitantes.

Lejos de ser el descubrimiento de un evento macabro, destapar un horno de pachamanca es todo un espectáculo festivo en el valle de Santa Eulalia, convirtiéndose así en el gran destino del buen paladar, a solo dos horas de Lima y que hace olvidar cualquier viaje culinaria por la sierra centro del país.

A lo largo de la carretera, paralelo al río Santa Eulalia, en el distrito del mismo nombre, existen decenas de restaurantes que tienen como principal atractivo a la pachamanca huanca, además de  otras bondades culinarias de la sierra y que junto al espectáculo artístico con orquestas, bandas y cantantes hacen de cualquier feriado o fin de semana el más esperado por las personas que quieren, por un momento, retornar imaginariamente  a su tierra. Sin embargo, también hay de aquellos que nada tienen que ver con la tradición gastronómica huanca y es que el prestigio de la ruta de la pachamanca está atrayendo a personalidades importantes de Lima y del extranjero.

La ruta empieza poco antes del parque principal de Santa Eulalia, con la ya afamada Casa de la Huancaína, pero los más solicitados están mucho más adentro del valle, pasando por Olla de barro, El chaparral, La granja de oro, Don Néstor, El tinajón, El edén, Las lomas, Santa Rosa entre otros y llegando finalmente hasta ‘El paraíso’.

Si lo entendemos literalmente, sí pues, es un paraíso: el del sabor andino, de la música y el recuerdo nostálgico que entrañan sus ambientes y que no han tenido más diseñador que la propia naturaleza y como único peón de él a ‘El jefe’ que en verdad se llama Walter Gavilán y quien ha tratado que la naturaleza lo acerque lo más posible al río. Hoy, el río y el diseño único son los atrayentes, aunque, por supuesto, la pachamanca sigue siendo el rey de ‘El paraíso’. Y don Walter, a sus casi 50 años, es algo así como el dueño de El paraíso 1 y 2. Quedó chico el 1 así que tuvimos que abrir otro que está a uno minutos más arriba.

Ahora, que se ha destapado el cuarto y último horno de la tarde, la gente vuelve a la fila luego del espectáculo y es que nadie quiere quedarse sin probar la pachamanca de una de las cuatro  fuentes que se han extraído del horno de tierra, piedra y monte que aún sigue caliente y humeante. Aquí está el secreto del buen sabor, además que todos los hornos lo hacemos como si fuese un pago a la tierra, con su pisco, jora hasta con flores. Comenta ‘El jefe’ mientras señala el horno recién destapado.

Aquí se hace mejor  pachamanca incluso mejor que en el mismo Huancayo, dice, por ahí un comensal en voz baja como pretendiendo que no lo escuche otro que no sea el de su mesa y menos un huancaíno porque si no estaría en serios problemas.

Metros, y hasta kilómetros más arriba, con dirección hacia la provincia huarochirana, por el valle que también es conocido por la producción de chirimoyas, se encuentran muchos más restaurantes. Algunos más turísticos, otros más gastronómicos, pero siempre sin la infaltable pachamanca que, hoy por hoy, junto a la chirimoya son los principales atrayentes turísticos de la zona y que cada fin de semana o feriado recibe a no menos de 2 mil personas.

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