Del crecimiento al desarrollo: Perú, un país que no termina por despegar

Pobreza, uno de los problemas pendientes

Pobreza, uno de los problemas pendientes

Asentado sobre un territorio extenso, de generosa biodiversidad, de más de 80 microclimas, con ricas reservas mineras y de hidrocarburos, el Perú tiene en sus manos los recursos naturales para convertirse en el país líder de la región. De hecho, nuestros antepasados lo hicieron y levantaron en estas tierras importantes culturas prehispánicas y forjaron al imperio más grande de Sudamérica si no es que de toda América: el Imperio Incaico.

Esta riqueza natural y el desarrollo que alcanzaron los antiguos peruanos no solo maravillaron a muchos foráneos, sino que además despertó en ellos la codicia. Es así que esta nación tuvo que soportar el yugo extranjero por casi 300 años, del que pudimos liberarnos tras arduas luchas, pero cuyos estragos aún no logramos superar. Al parecer, las consecuencias negativas de esta larga etapa de sometimiento todavía son visibles en plena sociedad actual. Y es que parte de los problemas de organización, entendimiento, orden y hasta disciplina lo arrastramos desde aquel primer día en que nos convertimos en Estado soberano. A lo largo de nuestra época republicana hemos experimento francos periodos de crecimiento, pero que sin sostenibilidad terminaron siendo logros aislados que poco aportaron a la conformación de un país sólido en todos sus aspectos.

Hoy estamos frente a un país que al menos trata de asimilar, comprender y aprender de los errores. El fin es poder despegar como nación y no solo ver cómo países vecinos que tuvieron los mismos problemas sí lo consiguen. Sin embargo, hay un factor que aún parece condicionar el desarrollo: nuestra propia idiosincrasia. Cuando los peruanos adoptemos disciplina, orden, responsabilidad y dejemos de lado diferencias, fanatismos políticos, costumbres lamentables que pretendemos disfrazar como ‘criolladas’, será cuando el país realmente marque un antes y un después. No son aspectos que se resuelven de la noche a la mañana, pero solo así se fijará un rumbo sólido hacia el desarrollo como país.

Por lo pronto, urgen medidas políticas de fondo que se enfoquen en la raíz de las problemáticas y no solo apunten a lidiar con los problemas superficiales. Solo las reformas en aspectos de seguridad, salud, transporte, pero sobre todo en educación, asegurarán un desarrollo sostenible ante un sistema que parece no funcionar. Los esfuerzos políticos por consolidar la macroeconomía son básicos y serán siempre necesarios, pero se debe trasladar este crecimiento económico a un nivel social, ya que finalmente será esto lo que permita el desarrollo. Ese es el reto para los líderes de la política nacional, pero también para los políticos regionales y distritales, pasar del crecimiento al desarrollo.

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